viernes 9 de diciembre de 2011

Pedro Juan.

Con todos ustedes, Pedro Juan Gutiérrez, genio y figura.



Me encanta este escritor porque es muy masculino, visceral y prosaico. Para muestra un botón.
NO ME PIDAN QUE ME CALLE
Escribo dentro del fuego
metido en las llamas
desnudo y descalzo
pisando las brasas al rojo vivo.
Sólo quiero dejarmis palabras humildes.
Un legajo más.
entre tanto horror de este siglo.
Intento relajarme
practicar yoga,
el canto del lama
convencerme de que todo podría ser peor.
Los que mandan me piden que sonría
que no escriba mi verdad
ni sea pesimista
quieren evitar el contagio.
Y yo les digo: no soy pesimista
sólo soy escéptico
un simple hombre más
con el corazón lleno de amor
y de ternura.
Quiero decir un hombre vulnerable,
herido y sangrando
como todos a mi alrededor.
Sólo que yo tengo voz
y puedo cantar.
No me pidan que calle
en medio del desastre.

jueves 1 de diciembre de 2011

Disfrutando de ella.

Hace ya algún tiempo que comparto mi afición pajera con él. Le conocí por medio de un conocido común y desde entonces mantenemos un contacto regular por el messenger. Nos gusta ver videos, comentar fotos -de mi novia, de la suya, de amigas...- en definitiva, disfrutar juntos de todo aquello que nos excita y da morbo. El otro día estuvimos viendo fotos de mi chica y la cosa se puso caliente. El caso es que hace tiempo que tenía ganas de ver a alguien pajeándose con fotos de ella. Et voila!



video


Recuerdo perfectamente como empezó este capricho. Mi ex terminaba de dar carpetazo a dos años de relación y yo sufría, me quemaba de deseo por dentro. Por aquel entonces no podía parar de pajearme pensando en ella y me moría de ganas por ver a alguien disfrutando de mi vicio secreto. Aunque nunca tuve esa satisfacción he seguido disfrutando de la fantasía que entraña, me encanta imaginarme a las dos con otros y por supuesto me encanta ver una polla escupiendo leche por ellas.

domingo 13 de noviembre de 2011

Pecas.

Siguiendo con el hilo argumental de la anterior entrada les contaré que una de las cosas que más me erotizan son las pecas. Si una chica es medianamente atractiva y tiene pecas... me vuelvo loco por ella, no lo puedo evitar. Me ha pasado muchas veces, en alguna ocasión me he quedado muy colgado de la pecosa en cuestión. Y es que me las imagino desnudas, con toda esa piel moteada... cogería una lupa y disfrutaría descubriendo todas sus pequitas una a una. Como ven lo mío es grave.






















miércoles 9 de noviembre de 2011

Babeando.

Me encantan los videos de chicas babeando, ya sea porque tienen la boca ocupada o porque les da morbo enseñarnos como lo hacen. En todo caso, es un subgénero del que es difícil encontrar algo. Aquí va un ejemplo.


French Kissing Girls Drool por porter54_

De las chicas que se graban fumando hablaremos otro día.
¿Qué frikada os pone a vosotros?

sábado 15 de octubre de 2011

¿Vulgares?

Me gustan las mujeres "vulgares", calificativo que no les hace justicia. Me encantan las que se aburren si la conversación deriva hacia política, cine o literatura. Me seducen los vestidos baratos, los pendientes de aros, los labios rojos mal hablados, la poca vergüenza, los bolsos de escay, las faldas cortas y los cuerpos curvilíneos. Maggiorate de barrio que te arrancan una sonrisa con sus locas ocurrencias. Lo se porque estoy enamorado de una.

lunes 10 de octubre de 2011

Sabrina.

El gentío se agolpa a la puerta de los locales buscando una copa más en la madrugada. Nosotros tres hablamos aparte, al margen del resto de gente con la que hemos salido. El tumulto casi no me deja escuchar la conversación, pero me imagino lo que mi chica le está diciendo a Sabrina.



-Eres muy guapa Sabrina... me da un poco de vergüenza -la desarma con esa sonrisa fácil y sincera tan suya-, pero la verdad es que me gustas mucho.

-¿Si?...



La alemana la mira ingenua, o quizás un poco borracha, el caso es que me parece adorable. Es delgadita, de piel muy blanca, pelo castaño anudado en rastas, un rostro agradable en el que destacan sus pequeños ojos azules y unos bonitos hoyuelos. En fin, no es una belleza, pero es guapa, exótica a su modo, natural... aunque casi no la conozco, no quiero extralimitarme en la descripción. El retrato psicológico tendrá que esperar. Por ahora tengo la certeza de que mi chica moja las bragas cuando Sabrina está cerca. Yo encantado, claro.



Sabrina, ese común objeto de deseo.



-Tú a mi también me gustas -le dice con su acento guiri- me gustas mucho.

-S y yo hemos pensado alguna vez en hacer un trío con alguna chica -le suelta sin preámbulos- alguien como tú.

-Si, es verdad -me siento lanzado, no risk no glory- ¿te apetecería hacer un trío ella, tú y yo?


Ella alucina.


-Pero... ¿lo habéis hecho alguna vez? Yo nunca lo he hecho.


Le decimos que no.

Mi chica le dice...


-Si hay alguna chica con la que lo haría sería contigo porque...


Los labios de Sabrina interrumpen lo que fuese que mi novia iba a decir. Ahora las dos se besan con ganas, sobándose tímidamente mientras sus lenguas se conocen. Aunque los comentarios me indican que no soy el único que alucina con el derrotero del asunto -todo nuestro grupo y parte de la fauna local comparten mi estupefacción-yo solo puedo mirarlas y disfrutar. No tardo en tener una agradable erección. Mi mente ya trabaja a mil por hora, imaginando las posibilidades.

A mi lado tengo a una amiga de Sabrina, una valkiria de tetas enormes, una giganta.


-¿Y tu qué? ¿Has hecho un trío alguna vez?


Me dice que si, que con dos tíos, y que le gustó mucho. Tócate los...

Por fin se despegan una de la otra y aprovecho para acercarme y tomar parte con un breve beso. Sigo siendo un cortado, me intimida la presencia de mi chica, que pueda sentir celos. Si, ya se que soy subnormal. Me lo digo a menudo, aunque pocas veces con tanta razón.

Sabrina nos dice que otro día si, que otro día nos lleva de paseo a su cama. Maldita sea, otro día no existe, solo hoy, ¿por qué posponerlo? Al parecer su ex anda suelto por las inmediaciones y no quiere herirlo. Así que nos despedimos con promesas, es tarde y cada mochuelo a su olivo.

Al llegar a casa... bueno, esa es materia para otro apunte. ¿No les parece?

Espero que les haya resultado tan frustrante leer esto como a mí vivirlo.

Insúltenme, me hacen falta estímulos para dejar de ser tan gilipollas.

miércoles 5 de octubre de 2011

Contra la rutina.

A pesar de sentirme muy agusto con mi pareja hay algo que me preocupa. Nos encanta pajearnos, follar, y cuando la distancia no lo permite, calentarnos con cualquier pretexto. Sin embargo, el pasado sábado, hablando con un amigo comentábamos que en la cama siempre hacemos lo mismo con nuestras chicas. No quiero la rutina del sexo en pareja, así que me pongo a pensar en formas de echar leña al fuego. Aquí van unas cuantas iniciativas, viejas y nuevas:



-Sexo en lugares públicos: Antes follabamos en cualquier sitio porque un cuerpo buscaba al otro con urgencia inaplazable. Cruzar una mirada nos bastaba, ansiosos los dos sabíamos lo que queríamos. Al poco ya tenía mi polla fuera del pantalón, tan dura que dolía, y mis dedos resbalaban empapados debajo de sus braguitas.



-Juegos:


Ella con un vestido muy ceñido y corto, toda curvas, su escote atrae las miradas de todos los machos con los que se cruza. Me la imagino paseando así por la calle sin bragas y se me anuda la garganta.




Escote atrapa miradas.



Otra. La recuerdo ensartada por su consolador, la máquina a máxima velocidad bailando dentro de ella, el pequeño apéndice vibrando enterrado entre sus labios. Y todo esa baba blanca corriendo entre sus piernas...



Y una última. Mi chica de pie, en bragas y sujetador, sus ojos vendados con un foulard. Me acerco a ella disfrutando de las vistas. Peligrosas curvas de piel morena y las tetazas agitándose inquietas, prisioneras dentro del sostén, me vuelven loco. Me aproximo y dejo que sienta mi piel desnuda contra la suya, pero aparto sus manos de mí. Hoy mando solo yo. Sentada sobre mis rodillas en el borde la cama comienzo a acariciar su piel tostada. Mis manos la torturan, demorando el momento de acariciar su entrepierna. Ella me espera con las piernas bien abiertas. Me excita su impaciencia. Cuando por fin mis dedos violan la intimidad de sus braguitas encuentro su sexo húmedo y tumefacto. La pajeo como solo yo se hacerlo y ella se retuerce de gusto encima mío hasta que mis dedos están bien mojados. Me encanta pajearla, sentir sus espasmos y ver su cara de placer.


-Otra chica: Hace tiempo que lo venimos hablando, pero no terminamos de decidirnos. Ahora tenemos otra candidata. ¿Será esta la definitiva? Me parece que no, no estamos listos para meter a otra mujer en nuestra cama, pero la idea es tan tentadora...


En definitiva, se trata de añadir más morbo a la relación, hacerla más excitante y que no se convierta en pura rutina, el sexo como una obligación más a la que atender.



¿Se os ocurre alguna idea más?